Seis minutos

Cuando haces las cosas bien y en su debido momento, luego sueles tener tiempo libre. El Atlético de Madrid hizo las cosas bien en Dinamarca en la ida de la eliminatoria de su estreno en Europa League. Le sobraban noventa minutos, los de la vuelta en el estadio Metropolitano. Afortunadamente para las de más cuarenta mil almas congregadas en la monumental fresquera, esto no se notó durante seis minutos, los que tardó Gameiro en dejar un poco más atrás el sarcástico mote de “Falleiro” con un golazo desde la frontal. Ahí se acabó todo; al menos todo lo relevante en lo estrictamente futbolístico, dado que lo más ofensivo del Copenhague fueron sus hinchas, quienes de cuando en cuando cantaban “Pu*a Atlético-Pu*a Atlético” pasándose por sus Hamlets el respect que circundaba el césped. Por eso, el encuentro tuvo más de resistencia al tedio y al frío que de competición digna de interés. Cómo sería la cosa que corriendo el minuto 73 ya había aficionados enfilando la salida para llegar al hogar, dulce hogar. 
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Con esa especie de pachanga al fresco sobre el terreno de juego, lo más noticiable estuvo en la gestión que la afición hizo del caso Simeone-Torres, demostrando que por mucha falta de tacto del Cholo, por mucha cizaña que siembre el entorno de Torres y por muchas portadas que perpetre MARCA, la hinchada rojiblanca no está para guerras civiles ni cismas ni divorcios. Entrenador y jugador fueron ovacionados por igual al anunciarse la alineación y coreados salomónicamente durante el partido. Los atléticos sólo sabemos una cosa: honrar a nuestras leyendas. Y Simeone y Torres lo son. Punto. 

Por lo demás, muy poco que reseñar: Gabi demostró por qué ha perdido la titularidad, Koke evidenció que de resurrección actualmente sólo tiene el apellido, Gameiro confirmó que su retorno al mundo de los vivos va por buen camino y Torres, para desilusión de la hinchada, fue víctima una vez más de la impotencia que le persigue cuando al Cholo le da por hacerlo jugar. Tampoco es que la exigencia del partido admitiera muchas más pegas, toda vez que lo exhibido por ambos conjuntos en el césped fue de un nivel “Me importa un Carrasco”.
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Por todo eso, lo mejor del encuentro fue volver al calor del hogar habiendo finiquitado con solvencia una eliminatoria de la competeción llamada a borrar los amargores de la eliminación en Champions y Copa del Rey esta temporada. ¡Aúpa Atleti!